Quizás el amargo sabor del café por la mañana no era lo mejor para superar el día después de una noche llorando, quizás no era lo mejor, pero era la única forma de empezar . Detrás de un buen rato intentando elegir la ropa perfecta para tapar ese cuerpo que tantas imperfecciones tenia a su vista, trato de ocultar tras una capa de maquillaje las secuelas de noches sin dormir y sin para de llorar. Tal vez exageraba, pero nadie podía saber por lo que estaba pasando, aunque quizás no fuera un motivo importante, para ella si. Sabia que un físico no definía a una persona, pero si la gente criticaba el suyo, ¿como iba a sentirse si no?
Su físico era su peor enemigo, ese que le hacía sentir mal, aunque en parte no era su físico, era esa gente que hablaba mal de el y que solo juzgaba por lo que veía. Aunque encontraba apoyo en muchas personas de su entorno, ella no era capaz de confesar-les lo que sentía, lo que le rondaba por la mente día y noche, sin poder pensar en otra cosa, aunque se planteo varias veces soluciones que creo que todos sabemos cuales son... No era capaz, por que quizás su físico no le gustara, pero¿a caso era eso una solución? creo que no, lo mejor era pensar que tal vez no era tan grande el problema y de repente volvió a sentir se amargo sabor que le hizo volver al mundo, un mundo en el que no era feliz siempre, pero en el que debía estar.
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